En 2018, vimos cómo los traders que compraban en pánico durante caídas del 80% terminaban con pérdidas permanentes porque no entendían la diferencia entre volatilidad cíclica y riesgo sistémico. Hoy, con mercados de predicción y derivados más sofisticados, el peligro es mayor: podemos medir probabilidades con precisión pero seguimos sin aprender que los ciclos requieren paciencia, no timing.