Los protocolos DeFi están redefiniendo cómo los artistas monetizan su creatividad sin intermediarios: un artista puede tokenizar su obra, establecer royalties automáticos en cada venta secundaria mediante smart contracts, y construir comunidades de coleccionistas que participan en la gobernanza de su carrera. La mecánica de liquidez y los pools de bonding curves transforman la relación entre creador y audiencia de transaccional a colaborativa.